Entrevistamos a Carlos, un paciente con problemas de sobrepeso, en tratamiento Psicoterapéutico con Gema Cortés, Miembro de Globaltya Psicólogos.

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¿Qué te trajo a iniciar una terapia?.

Llevaba varios años con problemas a la hora de controlar mi peso, siempre tenía un peso demasiado bajo o demasiado alto; incluso cuando estaba en un peso sano siempre era de pasada por estar adelgazando o engordando. Tras probar infinidad de planes de adelgazamiento, entendí que la obesidad era el síntoma y no solo la enfermedad. Un endocrino iba a decirme que tenía que comer lo que yo ya sabía que tenía que comer. Yo necesitaba un psicólogo que me ayudara a entender por qué no era capaz de comer lo que debía.

 

¿En qué dirías que te ha ayudado y te está ayudando tu proceso terapéutico?

¡En qué no! He aprendido muchísimo sobre mí: a valorarme más, a perdonarme los errores, a tratarme mejor, a tener más paciencia cuando me equivoco, a no tener prisa por adelgazar, a saber esperar, a tomar decisiones siempre desde la salud… Me estoy conociendo mejor a mí mismo, aprendiendo a cambiar ciertas conductas dañinas que creía inevitables y que están siendo fácilmente modificadas por hábitos más positivos que me hacen más feliz. Siento que todo, no solo lo referente a mi alimentación, es mucho más fácil.

 

En todo este tiempo…. ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de ti mismo? ¿y de la terapia?

Siempre había pensado que mis rasgos de personalidad estaban completamente definidos y eran algo inamovible. Yo era así y ya está, no podía cambiar, no tenía remedio y tendría que aprender a vivir con problemas de alimentación para siempre. Pero no. Soy más moldeable de lo que pensaba –afortunadamente-.

De la terapia me ha sorprendido que se me pasa el tiempo muy deprisa y que me cuesta mucho menos de lo que pensaba hablar de mí durante una hora. Es más, lo disfruto mucho y me apetece que llegue el día.

 

 

¿Ha cambiado tu concepción sobre el Peso? ¿y sobre la vida?

Totalmente. Ahora el peso es solo un número y el momento de subirme a la báscula no es una necesidad, ni un momento de miedo, ni una motivación, ni un momento de alegría. Empecé pesándome una vez a la semana y ahora me peso una vez al mes. Y acabaré por no pesarme de forma habitual, como hace cualquier persona que está en un peso sano de manera natural. Ahora ni me asusta el momento báscula ni estoy deseando que llegue –estos eran los dos sentimientos que me despertaba en anteriores intentos por perder peso-.

Es curioso cómo sin proponérmelo, aplico a todos los ámbitos de mi vida lo que aprendo en terapia acerca de la alimentación, el peso y la salud. El extremismo y mi personalidad obsesiva han sido siempre mis mayores enemigos a la hora de afrontar una alimentación equilibrada. Aprender que a la hora de comer lo ideal es el justo medio me ha llevado por inercia a extrapolarlo a cualquier otro momento de mi vida: trabajo, familia, deporte, amigos, costumbres… y de verdad, el equilibrio da la felicidad.

 

¿Confías en que estos cambios serán duraderos? ¿Por qué?

Tengo claro que sí, sin temor a equivocarme. Siempre que alcanzaba mi peso ideal –ese solía ser mi objetivo, “un peso ideal”- vivía con el miedo de volver a engordar y al mismo tiempo ese miedo me llevaba a comer demasiado y cosas nada sanas, de forma que se cumplían mis peores temores y recuperaba todo el peso que había conseguido perder con tanto esfuerzo. Sé que esta vez es diferente porque no tengo un peso al que llegar, no tengo prisa por seguir adelgazando, no estoy sacrificando absolutamente nada y por tanto no hay marcada una fecha tras la cual podré comer lo que quiera en la cantidad que quiera porque ya estoy comiendo lo que quiero y en la cantidad que quiero. Gema –mi psicóloga- y yo hemos conseguido reprogramar mis hábitos alimenticios de forma natural y sin esfuerzo, buscando siempre la elección sana dejando mucho margen para el error y la tranquilidad. No tengo alimentos prohibidos, puedo comer lo que quiera cuando quiera y eso hace que mi forma de comer sea muy fácil de mantener en el tiempo.

 

 

Según tu experiencia, ¿qué es lo que nunca se puede decir a alguien que esté en esa situación que te trajo a terapia?

Creo que no se le debe asustar hablándole de las consecuencias negativas que la obesidad tiene sobre la salud. Una persona obesa sabe lo que debería estar comiendo y repetírselo no hará que lo coma; de hecho, el estrés añadido tras asustarle hará que lo primero que necesite sea comerse dos pizzas. Tampoco creo que se deba reparar en su aspecto físico para denostarlo con frases del tipo “qué pena que hayas engordado tanto, con lo guapo que eres de cara” o similar.

Desgraciadamente, estos comentarios son mucho más habituales de lo que puede parecer. Vivimos en una sociedad que juzga a las personas por su aspecto y gracias a la terapia he aprendido a aceptar eso como parte del mundo y que me afecte lo menos posible.

Un plan para alcanzar un peso sano no puede empezar desde los sentimientos negativos. Al contrario, hay que verlo como una oportunidad maravillosa para emprender un camino hacia el bienestar total y eso solo puede nacer de lo positivo. Hay que apoyar a las personas que tienen problemas con el peso, valorarlas, ayudarlas a valorarse y desde ahí, empezar a construir despacio costumbres nuevas.

 

 

¿Qué Sí le dirías a alguien que esté pasando lo mismo que tú?

Que tenemos que querernos más, mucho más. Que todos somos válidos independientemente de nuestro peso. Somos la misma persona cuando pesamos 150 y cuando pesamos 75. Que se puede salir de esa situación y que es mucho más fácil de lo que pensamos. Que hay felicidad más allá de los atracones a base de comida poco sana. Que se puede alcanzar un peso sano sin esfuerzo. Que hay que centrarse en lo positivo, en la serenidad, en la armonía, en la tranquilidad, en el amor a uno mismo, en el perdón a uno mismo. Que hay que dejarse llevar, sorprenderse a uno mismo. Que hay que escuchar al cuerpo porque es muy sabio, hay que conectar con él y confiar en él. Hay que ir sin prisa y replantearse todas aquellas cosas que hacemos por inercia y por costumbre. Y poco a poco, empezar a cambiar todo aquello que tenga margen de mejora.

 

Gema Cortés.

Psicóloga Sanitaria en Globaltya Psicólogos.

 

¿Cómo puede ser la vida si empezamos por cambiar pequeñas cosas?

 

 

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