Cuidados paliativos: importancia de la figura del psicólogo

¿Qué son los cuidados paliativos?

Solo a modo breve de introducción, son cuidados totales, activos y continuados a los pacientes y sus familias, proporcionados por un equipo multidisciplinar cuando la expectativa no es la curación. El objetivo del tratamiento no es prolongar la vida sino mejorar en lo posible las condiciones presentes del paciente y la familia, cubriendo sus necesidades físicas, psicológicas, sociales y espirituales; y, si es necesario, el apoyo se extiende al periodo de duelo.

¿Qué aporta el Psicólogo?

Hoy en día, la figura del psicólogo en este campo está aún poco valorada y diferenciada con respecto a las demás profesiones sanitarias. Hace unos años, se llevó a cabo una incorporación de nuestra especialidad gracias a entidades bancarias colaborativas, aunque en mi opinión, queda aún mucho trabajo por hacer.

Se trata de una rama dentro de la psicología de la Salud, cuya misión es la atención psicológica en aquellas necesidades que pueden ser resueltas al final de la vida. Para ello, contamos con conocimientos para tratar temas como la preocupación ante una posible sedación, cómo manejar una situación familiar conflictiva, cómo contar a nuestro familiar qué es eso de los cuidados paliativos y lo que puede ocurrir… aunque aquí suele haber diferentes opiniones.

Otra de las funciones de un psicólogo cuando trata a un paciente en cuidados paliativos es manejar la disciplina espiritual. Con espiritual me refiero a la trascendencia, nada que ver con la religión.

¿Qué preguntas oímos en nuestra consulta?

A la hora de reflexionar sobre el proceso vital de una persona, tenemos muchas preguntas tanto los familiares como los pacientes:

    • ¿Qué es mejor? ¿Es mejor que sepa o que no?

No nos podemos olvidar del principio de autonomía del paciente. El paciente es quien decide si quiere o no quiere saber toda la información sobre su enfermedad: diagnóstico, pronóstico, tratamientos…etc.

  • ¿Qué es lo que suele pasar?

Desde mi experiencia en este campo, tanto familiares como personas importantes para el paciente suelen pensar:

Mejor no decirle mucho sobre su enfermedad, así sufre menos”, “No podemos mostrarnos tristes o no podemos llorar delante de él ya que se vendrá abajo”…

Me encantaría que todo el mundo pudiese venirse conmigo una mañana a la planta de Oncología o Cuidados paliativos. De este modo, podrían ver que estos pensamientos son totalmente erróneos. El paciente sabe y sabe mucho, aunque no lo exprese, o no quiera hablar de ello. Lo único que tratamos hacer las personas que le queremos es no hacerle sufrir, pero ocultando o arrinconando su situación médica, lo único que hacemos es justo lo contrario, hacerle sufrir.

Por eso, por favor, por un momento dejemos a un lado esa coraza que todos llevamos. Y conectemos con el paciente, expresemos nuestros miedos y preocupaciones… ¿Cómo no voy a tener miedo de que mi marido, mi esposa, mi hijo… se muera? Es totalmente lógico y poder expresarlo ayuda mucho, ya que nuestras emociones son escuchadas, validadas y recogidas por el familiar. No nos olvidemos de algo muy importante:

Ante situaciones totalmente anormales, cualquier reacción emocional es normal”.

 

Algunas otras cuestiones son las siguientes…

  • ¿Soy consciente de que algún día me voy a morir? ¿Qué significa la muerte para mí?

Con esto, me refiero al lugar que ocupa este concepto en nuestra mente. Muchas personas no han asimilado o no son conscientes de que el proceso por el que pasa el ser humano tiene un final. Por eso, muchas veces vivimos a escondidas de la muerte.

  • ¿Estoy preparado para ese momento?
  • ¿Cómo creo que va a ser? ¿Con quién me gustaría estar?

Todos pensamos que los momentos previos a morir suelen ser de agonía, dolor, sufrimiento… Y por eso, pensamos que la muerte es algo terrible. En cambio, cuando estamos de cerca en un proceso así, podemos comprobar que el paciente suele morir tranquilo, sin agitación y sin dolor.

En cuanto a la compañía, suele ser un abanico muy amplio de alternativas. Es más bien una opción del paciente y la familia. Normalmente, el equipo médico puede valorar más o menos cuando el paciente puede fallecer para poder prepararse.

  • ¿Cómo son los últimos momentos en una situación de últimos días? ¿Qué síntomas voy a tener?

Relacionado con lo anterior, todos pensamos que los últimos días de un paciente en cuidados paliativos suelen ser dolorosos, con síntomas muy cambiantes y que hacen sufrir al paciente. Lo que caracteriza esta especialidad es justo lo contrario, que el paciente pueda estar lo más confortable posible y sin dolor. Para eso, existen fármacos especializados en ello.

Si se lleva a cabo una sedación paliativa, los últimos días del paciente suelen ser tranquilos, sin muchos síntomas fluctuantes, aunque sí que es cierto que el nivel de conciencia del paciente cada vez es menor.

  • ¿Voy a ser capaz como familiar de dejar marchar al paciente?

Esta pregunta es una de las cuestiones estrellas que recibo cuando trabajo con este tipo de pacientes. El trabajo en terapia ayuda a ser capaces de despedirnos, de recorrer ese camino tan difícil que es el de la aceptación, de expresar correctamente todas aquellas emociones que tanto el familiar o el paciente tienen escondidas y no saben cómo formularlas.

  • Si padezco una enfermedad terminal… ¿Dónde me gustaría morirme? ¿En mi casa, en el hospital?

Esta pregunta es muy común en este campo y a la que damos muy poca importancia. ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar en ello? El paciente es quien decide, si quiere fallecer en casa junto a todos sus seres queridos porque se siente más cómodo o por el contrario, en el hospital porque puede pensar que el espacio sanitario está más especializado. Los equipos de medicina paliativa están preparados para atender a pacientes tanto en el hospital como en el domicilio, si las características del paciente lo permiten.

  • ¿Me he despedido de mis seres queridos? ¿Qué me gustaría decirles?

Uno de los trabajos más bonitos y más reconfortantes para un psicooncólogo, bajo mi humilde punto de vista, es este. Ayudar al paciente y a los familiares a expresar emociones, palabras, recuerdos…etc. que están olvidados, evitados, o simplemente que nunca se han atrevido a decirse. ¿Por qué? Porque esto cura, libera y ayuda tanto al paciente como al familiar a encontrarse tranquilo y satisfecho con la relación compartida entre ellos.

  • ¿Quiero dejar un legado a mis seres queridos? (Terapia de la dignidad, Chochinov, 2002)

Este tipo de terapia es poco conocida y bastante moderna. Se trata de una especie de entrevista, preparada y guiada por el terapeuta que se utiliza cuando el paciente se encuentra físicamente bien. El paciente deja un mensaje a sus familiares, pareja, hijos pequeños…sobre cómo ha vivido su vida, cómo ha vivido su enfermedad, qué ha significado la vida para él, cuáles son sus valores, creencias, etc.

La finalidad de este ejercicio se encuentra en la misma línea de los cuidados paliativos: que el paciente se sienta respetado, confortable y que su dignidad como persona no acabe, aunque se encuentre en una situación de últimos días.

Desde la Psicooncología y los cuidados paliativos, tratamos de hacer frente a todas estas cuestiones en un momento vital tan difícil. Nuestra función es acompañar y trabajar con cualquier necesidad que no esté satisfecha para que el paciente se encuentre lo más cómodo posible.

Juan Galindo

Psicooncólogo en Globaltya Psicólogos

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