trastorno de ansiedad social

Algunas personas presentan algunas dificultades a la hora de relacionarse con otras personas. Socializar es algo que en principio debería ser una actividad positiva y reforzante, sin embargo para determinadas personas puede convertirse en algo amenazante que tienden a evitar.

En este artículo vamos a explicar en qué consiste el trastorno de ansiedad social (también llamado fobia social), veremos sus características principales y haremos una propuesta de tratamiento.

¿En qué consiste el trastorno de Ansiedad Social?

Cuando una persona sufre un trastorno de ansiedad social siente un nivel de ansiedad tan elevado ante las interacciones sociales que prefiere evitarlas y escapar de ellas. Esta evitación resulta poco adaptativa y puede llegar a interferir en su correcto funcionamiento en el día a día.

La fobia social se define como un “temor o ansiedad intensos en una o más situaciones sociales en las que el individuo está expuesto al posible escrutinio por parte de otras personas. Además el individuo teme actuar de cuerta manera o mostrar síntomas de ansiedad por los que pueda ser evaluado de forma negativa.”

No todas las personas tenemos la misma predisposición a la hora de interactuar en un determinado entorno social. Hay personas más abiertas y extrovertidas que no tienen ningún problema a la hora de relacionarse con otros y también hay personas más tímidas que se sienten menos cómodas ante este tipo de situaciones.

Sin embargo, la diferencia fundamental entre un determinado rasgo de personalidad (la timidez en este caso) y una persona que sufre de fobia social es el grado de evitación de la situación que se produce. Una persona con fobia social siempre tratará de escapar de este tipo de situaciones aunque le produzcan un perjuicio a nivel personal, familiar o incluso laboral.

El individuo con fobia social siente un miedo y ansiedad desproporcionado en comparación con las posibles consecuencias negativas derivadas de aquello que teme. Su miedo no está relacionado con un peligro real que pueda atentar contra su integridad física

En muchos casos las personas que sufren de un trastorno de ansiedad social pueden tardar años en pedir ayuda. Es tanto el tiempo que han tenido que convivir con su problema que han llegado a convertirse en personas solitarias, con poca vida social, insatisfechas y frustradas.

Cuando se tienen tan pocos estímulos y refuerzos positivos es posible que comiencen a aparecer otros problemas asociados como pueden ser los trastornos depresivos o incluso el consumo de sustancias.

Carácterísticas del Trastorno de Ansiedad Social

Como hemos comentado, en el fondo de este trastorno se encuentra el miedo. Esta emoción tan necesaria, pero a la vez tan desagradable, puede dividirse en 3 componentes que son la conducta, las reacciones fisiológicas (lo que ocurre en nuestro cuerpo) y la interpretación que hacemos de todo ello (nivel cognitivo).

Lo que hacemos (conducta)

La conducta principal de las personas que sufren un trastorno de ansiedad social es la evitación de aquellas situaciones que le producen malestar. Esto implica menos contactos oculares, silencios más largos, y en definitiva un mayor número de comportamientos de escape y evitación.

Lo que ocurre en nuestro cuerpo

A nivel fisiológico se producen las reacciones típicas del miedo. Aumenta nuestra tasa cardiaca y se producen cambios en la respiración y mayor tensión muscular. También pueden aparecer algunas molestias estomacales como diarrea o náuseas.

Además de las reacciones anteriores también pueden aparecer otras reacciones más específicas sobre este tipo de fobia, nos referimos al rubor facial (lo típico cuando decimos que alguien “se ha puesto rojo”), al sudor de manos y al temblor de piernas.

Nuestra interpretación

Por último a nivel cognitivo existe una excesiva conciencia de uno mismo, y de sus pensamientos y sensaciones. Alguien con fobia social puede llegar a estar tan centrado en sus pensamientos que no duda de la veracidad de los mismos. Puede llegar a creer que si habla o dice algo los demás se reirán de él o que lo dejarán en ridículo.

La persona con un trastorno de ansiedad social también puede estar muy centrada en aquello que está ocurriendo en su cuerpo y comenzar a sentirse incómoda ante el primer indicio de inquietud (sequedad de boca, palpitaciones).

Esa incomodidad puede convertirse en un círculo vicioso que alimenta la ansiedad y provoca que esas sensaciones desagradables aumenten todavía más. En los casos más graves puede llegar a desarrollarse un trastorno de pánico (es lo que se conoce como el “miedo al miedo”).

Tratamiento para el trastorno de ansiedad social

La terapia cognitivo conductual es la que más resultados ha obtenido en el tratamiento del trastorno de ansiedad social. Gracias a este tipo de terapia una persona puede aprender a no evitar ni escapar de aquellas situaciones que teme mediante una exposición progresiva y gradual.

A nivel cognitivo también aprenderá a cuestionar sus pensamientos y a no estar tan centrado en aquello que está sintiendo.

Como complemente a esta terapia es muy útil la meditación, el entrenamiento en relajación y las técnicas de Mindfulness.

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